Manzana de Adán | October 22, 2017

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Dios existe

Dan de Barna
  • On 24 de September de 2013
  • http://www.adamsapple.com.br/
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Este vídeo que divulga el “Ministerio de Educación y Ciencia de La República de Macedonia” nos presenta a Albert Einstein como un niño de excepcional inteligencia, que mantenía una firme fe en Dios.

Con todo, debe señalarse que este video es una libre interpretación de una anécdota atribuida a Einstein en su época de estudiante universitario, y no en su infancia. Anécdota que nunca ha podido probarse que haya sucedido.

Muchos que, apoyándose en las declaraciones de Einstein, defienden que Einstein era ateo, ignoran que Einstein nació y fue educado en el seno de una familia judía que, aunque no era practicante, le instruyó en los principios del judaísmo.

La educación primaria del joven Albert se dio en una escuela católica. Y según relata el propio Einstein en su autobiografía, de la lectura de los libros de divulgación científica que le proporcionaba su tío, para incentivar sus inquietudes científicas, nacería un constante cuestionamiento de las tradicionales afirmaciones de la religión.

Este cuestionamiento saludable de la religión tradicional, es el que incentivó su curiosidad por como el mundo había sido creado, y que involuntariamente llevaría al posterior descubrimiento de la teoría de la relatividad, junto a su primera esposa Mileva Maric.

En ese proceso ayudaron los pensamientos del físico materialista Ludwig Buchner, que lo distanciaron del tradicionalismo religioso judío permitiéndole cuestionarse la realidad.

Con ello, el pensamiento judío tradicional de Einstein, de corta duración, derivó hacia una visión muy personal de Dios que muchos calificaron de escepticismo religioso, y que como el mismo afirmaría en 1921, con 42 años de edad, lo aproximaba de la forma de entender Dios del filósofo Baruch Espinoza.

Pero sería sólo más tarde, enfrentado a los horrores de la Primera Guerra Mundial, evidenciando posteriormente el fracaso de su primer matrimonio con Mileva Maric, conociendo que su segundo hijo era esquizofrénico, y contemplando la persecución de los judíos en la Alemania nazi que lo obligaron a refugiarse en los EEUU, que la fe del joven Albert Einstein se perdiese paulatinamente hasta llegar a posturas cercanas al total ateísmo. Este proceso de paulatino desencanto por la religión puede contrastarse en sus diferentes cartas y afirmaciones públicas, que pasan desde su afirmación en 1921 de que su Dios era el Dios de Spinoza, hasta su total negación que existiera algún Dios.

De cualquier forma, el enfrentamiento que el video presenta entre un joven Einstein y su profesor, es algo que se daba constantemente en su juventud.

Tal como se expone en “Einstein; Cien años de relatividad”, pgs. 36, Andrew Robinson, 2010:

        “Su paso por el Gymnasium (instituto de bachillerato), no fue muy gratificante: la rigidez y la            disciplina militar de los institutos de secundaria de la época de Otto Von Bismark le                       granjearon no pocas polémicas con los profesores. En el Luitpold Gymnasium (período de             máximo fervor religioso de Einstein) las cosas llegaron a un punto crítico en 1894, cuando            Einstein tenía 15 años. Un nuevo profesor, el Dr. Joseph Degenhart, le dijo que «nunca                conseguiría nada en la vida». Cuando Einstein le respondió que «no había cometido ningún          delito», el profesor le respondió: «tu sola presencia aquí mina el respeto que me debe la               clase»”.

Curiosamente, contra lo que el propio Einstein desearía en los últimos años de su vida (donde ya profesaba abiertamente un férreo ateísmo), la teoría de la relatividad, cuando se contrasta cuidadosamente con el relato bíblico, nos ofrece firmes evidencias científicas de la fiabilidad de la Biblia, así como una mayor comprensión de nuestro Creador.

Esta última atrevida afirmación, observada por científicos como el físico Ian G. Barbour, puede verificarse en la obra “La manzana de Adán” que se está presentando.

Con ello, se verifica la validez de una afirmación de Einstein expresada en 1941, de la que él, como ateo, sin duda, se arrepintió de haber expresado:

“La ciencia sin religión es coja, la religión sin ciencia es ciega”.

 

[“Science, Philosophy and Religion, A Symposium”, published by the

Conference on Science, Philosophy and Religion in Their Relation

to the Democratic Way of Life, Inc., New York, 1941]

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