Manzana de Adán | October 22, 2017

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Geología

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OROGRAFÍA: Parte de la geografía física que describe y clasifica las formas de la superficie terrestre (montañas, valles., ríos, etc.) y las sistematiza según sus rasgos externos, con independencia de su origen.

 

DATACION RELATIVA: La datación relativa consiste en la ordenación en el tiempo de los materiales según su posición en el medio terrestre, sin precisar ninguna fecha específica. Es decir, en un yacimiento se podrán ver como más antiguos los fósiles encontrados más al fondo -en el interior-, y como más recientes los encontrados en la parte superior. Este sería pues un método simplemente deductivo y claramente relativo ya que no se pueden situar los elementos a datar en una escala cronológica.

La superposición de estratos y su ordenación consecutivamente sería un método de datación relativa teniendo en cuenta de que los más antiguos están debajo de los más recientes. No produce medidas directas de tiempo, pero ha sido muy empleado para la datación de estratos sedimentarios.

El problema de este método es que no existe en la Tierra una secuencia geológica ideal como la soñada por los geólogos. Estad triste realidad obliga a los geólogos a deducir la posición original de los estratos y su antigüedad a partir de una cuidadosa observación del terreno, así como de los fósiles que pudieran encontrarse en los diferentes estratos.

Los fósiles usados para determinar la edad de los estratos, reciben el nombre de fósiles guía.

 

DATACION ABSOLUTA: La datación absoluta consiste en la determinación de la edad en millones de años (M.a.) o en otra unidad temporal, de una muestra paleontológica, tomando como referencia el tiempo presente, a partir de diferentes métodos de laboratorio.

Este término fue creado por oposición al término de datación relativa (método que no ofrece ninguna fecha específica). Las técnicas más comunes de datación absoluta son la datación radiométrica, la datación por paleomagnetismo y la datación por termoluminiscencia.

 

ISOTOPOS: Se denominan isótopos a los átomos de un mismo elemento, cuyos núcleos tienen una cantidad diferente de neutrones, y por lo tanto, difieren en masa atómica. La mayoría de los elementos químicos tienen más de un isótopo. Muchos elementos tienen isotopos naturales estables.

Otros elementos tienen isótopos naturales, pero inestables, como el uranio, cuyos isótopos están constantemente degradándose, lo que los hace radiactivos.

Los isótopos inestables son útiles para estimar la edad de variedad de muestras naturales, como rocas y materia orgánica. Esto es posible, siempre y cuando, se conozca el ritmo promedio de desintegración de determinado isótopo, en relación a los que ya han decaído. Gracias a este método de datación, los científicos determinan la edad de la tierra, así como de los fósiles y de los objetos antiguos.

 

DATACIONES RADIOMETRICAS: La datación radiométrica es un procedimiento técnico empleado para determinar la edad absoluta de rocas, minerales y restos orgánicos (paleontológicos), usando isótopos inestables.

El método se basa en las proporciones de un isótopo «padre» y de uno o más descendientes de los que se conoce su semi-vida o período de semi-desintegración, contenidos en la muestra que se va a estudiar. Los isótopos propicios para analizar dependen del tipo de muestra y de la presunta antigüedad de los restos que se quieran datar.

Ejemplos de estas técnicas son: Carbono 14, K/Ar (potasio-argón), U/Pb (uranio-plomo), Rb/Sr (rubidio-estroncio), Sm/Nd (samario-neodimio), etcétera.

Estas técnicas no son tan precisas como se desearía y en general tienen un margen de error de cómo mínimo 10%, aunque en determinadas circunstancias el margen puede ser aún mayor. Estos márgenes de error son admitidos y denominados en ciencia <<limitaciones del método>>.

Existen 3 fuentes básicas de error, no siempre reconocidas por los científicos evolucionistas:

• Las imprecisiones con que se conocen las constantes de desintegración.
• Carácter estadístico más que real del proceso.
• Los errores propios de todo análisis (limitaciones del método, etc).

La datación radiométrica se difunde bajo la suposición de que a través de toda la historia de la tierra las tasas de desintegración radiactiva de los varios elementos (los valores de λ) han permanecido constantes. ¿Pero es eso real? ¿Es cierto que todos los núcleos radiactivos han seguido un curso rígido de desintegración constante?

Algunos especialistas defienden que: <<A cualquier temperatura o presión, las colisiones con rayos cósmicos o con las emanaciones de otros átomos pueden causar cambios diferentes de los de desintegración normal. Parece muy posible que lo que recibe el nombre de “desintegración espontánea” de los elementos radiactivos esté relacionado de alguna manera con la acción de los rayos cósmicos y, si es así, que la tasa de desintegración pueda variar de siglo en siglo según la intensidad de los rayos>>.

Cuando los elementos radiactivos se deterioran en algunos tipos de rocas, la mica por ejemplo, las partículas emitidas desde el núcleo producen una zona de decoloración conocida como el halo pleocroico. Esta zona varía dependiendo de la velocidad de la degradación. A más rápida degradación, más grande el halo. Si la velocidad de degradación fuera constante, entonces sería de esperarse que los halos de los mismos elementos fueran constantes en rocas idénticas. Pero aunque popularmente se cree que esta constancia es lo que se da, no es lo que ocurre en la realidad.

De hecho, estudios realizados por el físico John Jolly en 1907 sobre Halos Plecroicos, determinaron que las tasas de desintegración no eran estables, aunque esta clara evidencia fue desestimada con ligereza por los científicos con las siguientes palabras:

<<Se ha hallado suficiente evidencia de radios correctos para diferentes períodos geológicos y suficiente variación en el mismo período como para obligarnos a buscar una explicación diferente a las variaciones observadas por Joly>>.

Verificar en: Knopf, Alfred, ed. (1931). Age of the Earth, Bull. 80, Nacional Research Council, pág. 107.

El rechazo determinante de los científicos, aparentemente, fue motivado por la exposición de Kovaric, el cual comentó a Joly diciendo, <<Su sugerencia de la velocidad variante de la degradación del uranio durante varios períodos geológicos podría, si es correcta, dejar de lado todas las posibilidades de fechado por métodos radioactivos>>.

R. L. Wysong, “The Creation – Evolution Controversy” Pág. 153 Inquiry Press (Midland, Michigan) 1976. ISBN 978-0-918-112-02-6 [libro escrito desde una perspectiva de creacionismo de Tierra joven]

En los años 1968, 1970, y 1974, un físico nuclear y creacionista de Tierra joven, Robert V. Gentry, publicó diferentes artículos en la prestigiosa revista “Science” mostrando que precisos estudios sobre los radiohalos confirmaban las afirmaciones de Joly de que la desintegración radioactiva no era constante en el tiempo. Pero una vez más sus afirmaciones fueron ignoradas o criticadas, por poner en peligro los métodos de datación tradicionales.

 

CARBONO 14: Es un isótopo radioactivo del carbono, descubierto el 27 de febrero de 1940 por Martin Kamen y Sam Ruben. Su núcleo contiene 6 protones y 8 neutrones. Willard Libby determinó un valor para el periodo de semi-desintegración o semi-vida de este isótopo: 5568 años. Determinaciones posteriores en Cambridge produjeron un valor de 5730 años. Debido a su presencia en todos los materiales orgánicos, el carbono-14 se emplea en la datación de especímenes orgánicos.

El isótopo carbono-14 (14C) es producido de forma continua en la atmósfera como consecuencia del bombardeo de átomos de nitrógeno por rayos cósmicos. Este isótopo creado es inestable, por lo que, espontáneamente, se transmuta en nitrógeno-14 (14N).

El nitrógeno ordinario (N14) es convertido en C14. El carbono ordinario (C12) se encuentra en el dióxido de carbono del aire que respiramos, el cual, por supuesto, cumple un ciclo por las plantas y los animales a través de la naturaleza, de manera que su cuerpo, o la hoja de un árbol, o incluso un pedazo de madera, contenga carbono. Cuando el C14 ha sido formado, se comporta como carbono ordinario (C12), combinándose con oxígeno para dar dióxido de carbono (C14O2), y aun cumple el ciclo libremente a través de las células de las plantas y los animales. La diferencia es esta: una vez que el C14 ha sido formado, empieza a decaer radioactivamente hacia el N14, a una razón de cambio que puede ser medida.

Si tomamos una muestra de aire, y medimos cuántos átomos de C12 hay por cada átomo de C14, esto se llama el radio de C14/C12. Como el C14 está tan bien mezclado con el C12, esperamos encontrar que este radio es igual si lo buscamos en la hoja de un árbol, o en una parte de su cuerpo.

Mediciones de radiocarbono se basan en el supuesto de que la concentración atmosférica de carbono 14 ha permanecido constante como fue en 1950 y que la vida media del carbono 14 es 5.568 años.

Al comparar las concentraciones teóricas de 14C con las de muestras de maderas de edades conocidas mediante dendrocronología, se descubrió que existían diferencias con los resultados esperados. Esas diferencias se deben a que la concentración de carbono radiactivo en la atmósfera también ha variado respecto al tiempo. Hoy se conoce con suficiente precisión (un margen de error de entre 1 y 10 años) la evolución de la concentración de 14C en los últimos 15.000 años, por lo que puede corregirse esa estimación de edad comparándolo con curvas obtenidas mediante interpolación de datos conocidos. La edad así hallada se denomina “edad calibrada” y se expresa en años Cal BP.

Mediciones de radiocarbono sin calibrar generalmente se reportan en años BP donde 0 (cero) BP es definido como AD 1950. BP significa “Antes del Presente” (Before present) o “Antes de la Física” como algunos se refieren a ella. Cabe señalar que una nota de BP es también usada en otras técnicas de datación pero es definida de manera diferente, como en el caso de datación por termo luminiscencia en el que BP es definido como AD 1980.

El uso de cal BC, cal AD, o incluso cal BP es la convención recomendada para citar resultados de datación por radiocarbono dendrocronológicamente calibrados.

Los resultados de la datación por carbono deben ser claros, por lo que no deben ser reportados simplemente como BC, AD, o BP. Cal BC y cal AD corresponden exactamente a años históricos normales BC y AD, mientras que cal BP se refiere al número de años antes de 1950.

Los resultados de la datación por carbono deben incluir: los resultados no calibrados, la curva de calibración utilizada, el método de calibración empleado y todas las correcciones hechas a los resultados originales antes de la calibración. El nivel de confianza correspondiente a los rangos de calibración debe ser también incluido.

Para las dataciones con carbono-14 de muestras antiguas se toma como punto de referencia el año 1950; después de ese año, los ensayos nucleares duplicaron la concentración natural de carbono-14 en la atmósfera; tomar como referencia fechas posteriores complicaría enormemente la calibración de los datos. En el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) de EE.UU. se almacena un patrón de referencia en forma de ácido oxálico cuyo contenido de carbono-14 es equivalente al de un trozo de madera de 1950.

Además del efecto de las explosiones nucleares en la concentración de carbono-14 en la atmósfera, otros muchos efectos pueden alterar el resultado de una datación mediante el carbono-14:
La interacción de la circulación global de las aguas marinas con la absorción del carbono atmosférico por los océanos hace que el carbono contenido en las aguas superficiales parezca unos cuatrocientos años “más viejo” que el de la atmósfera, con grandes variaciones regionales en las que influyen factores como la lluvia, el aporte de agua dulce por ríos. Esto complica, por ejemplo, la datación de huesos humanos en los yacimientos arqueológicos costeros cuando una parte de la alimentación de los individuos, y por tanto una parte del carbono de sus tejidos, procedía del mar. De manera semejante, cada cuenca hidrográfica posee su propio ciclo del carbono, en el que la concentración de carbono-14 se puede ver afectada por la disolución de rocas y otros procesos geoquímicos y bioquímicos.

 

DENDROCRONOLOGIA: La dendrocronología es la ciencia que se ocupa de la datación de los anillos de crecimiento de las plantas arbóreas y arbustivas leñosas.

La dendrocronología resulta compuesta por numerosas sub-disciplinas, según la información que se quiere obtener de las series dendrocronológicas (dendroclimatología, dendrogeomorfología, dendrohidrología, dendroarqueología).

El avance en el conocimiento de la técnica y la existencia de algunas especies muy longevas han permitido elaborar extensas cronologías a partir de los anillos de crecimiento. El pino “Bristlecone” (Pinus longaeva y P. aristata) es la especie más longeva del mundo, crece en California, Estados Unidos. Presenta crecimiento lento y gran producción de resina, lo que le confiere gran resistencia a hongos y por lo tanto buena conservación. Usando esta especie se han logrado elaborar cronologías de más de 8.000 años.

Durante finales de la década de 1950, varios científicos (en particular el holandés Hessel de Vries) fueron capaces de confirmar la discrepancia entre edades de radiocarbono y edades calendario a través de resultados obtenidos de la datación de carbono de anillos de árboles. Los anillos de árboles fueron datados por dendrocronología.

En la actualidad, anillos de los árboles todavía se utilizan para calibrar determinaciones de radiocarbono. Las bibliotecas de los anillos de árboles de diferentes edades calendario ya están disponibles para proporcionar los registros que se remontan a los últimos 11.000 años. Los árboles a menudo utilizados como referencia son el pino erizo (Pinus aristata) que se encuentran en los Estados Unidos y el roble anegados (Quercus sp.) en Irlanda y Alemania. Se ha sabido de laboratorios de datación por radiocarbono que usan datos de otras especies de árboles.

 

BERILIO 10: Este método de datación necesita de varios kilos de roca, para poder ofrecer resultados.

Las edades que se miden van desde cientos de miles de años hasta unos 15 millones de años, y los especialistas admiten que este método <<es el único realmente fiable en este rango de edades>>, excepto el potasio-argón, más útil en rocas volcánicas.

 

POTASIO-ARGÓN (K/Ar): Método de datación radiométrico utilizado en geología y arqueología para datar rocas o cenizas volcánicas de hasta 5.000 millones de años y no menos de 100.000 años, y se usa ampliamente y específicamente en rocas volcánicas, especialmente si son mesozoicas o cenozoicas.

Se basa en la desintegración paulatina del potasio 40 en argón 40 y un ejemplo del uso de este método es la datación por potasio-argón de los yacimientos de Olduvai (Tanzania), situados en una zona volcánica con altos niveles de cenizas, ya que con este método sólo podemos datar yacimientos sepultados por erupciones volcánicas. Para confirmar los datos obtenidos se usa habitualmente en combinación con el rubidio-estroncio.

Con todo, los especialistas consideran este método útil para datar rocas sedimentarias clásticas de grano fino con minerales autigénicos ricos en K., por la abundancia del K en rocas y minerales.

Su análisis ha permitido datar diferentes niveles de ocupación humana a partir de los 2 millones de años. Asimismo se han podido datar en 3,7 millones de años las pisadas de homínidos sobre ceniza volcánica de Laetoli, situadas próximas a Olduvai.

El problema de esta técnica es que en ocasiones, cuando la roca se ha visto sometida a altas temperaturas, el argón se escapa. Así, en esos casos, la edad que se obtiene es la del momento en que el gas se liberó, es decir la del último metamorfismo.

C. Renfrew admite: <<No es posible casi nunca conseguir una precisión mayor del ± 10%>>.

 

RUBIDIO-ESTRONCIO (Rb/Sr): Este método radiométrico se basa en la transformación de 87Rb en 87Sr, emitiendo partículas beta (ß).

Se utiliza principalmente el método para rocas Precámbricas, aunque también se ha utilizado para algunas Paleozoicas. Es un método particularmente valioso para rocas metamórficas.

URANIO-PLOMO (U/Pb): Este método radiométrico, sirviéndose de tres series de desintegración, es también muy empleado. Son utilizados los isótopos uranio 238 238U, uranio 235 235U, y torio 232 232Th, todos ellos acaban convirtiéndose en plomo, permitiendo determinar cronologías hasta la era Precámbrica.

Los especialistas defienden que es un método muy preciso, aunque admiten errores de 1 ó 2 millones de años para rocas muy antiguas.

 

URANIO-TORIO: Se utiliza para datar muestras de rocas calizas con carbonatos procedentes de cuevas y abrigos prehistóricos, así como de restos óseos y conchas que presenten un alto contenido en carbonatos. Se basa en la medición del isótopo Torio 230 que se ha producido a una velocidad constante debido a la desintegración del uranio natural U-235 y U-238. Este sistema permite dataciones de hasta 500.000 años.

Es necesaria una muestra de 100 g de carbonato cálcico para una buena datación del estrato. Es decir, analizando el carbonato cálcico asociado a los restos arqueológicos en una cueva o abrigo prehistórico, se permite su datación. Por ello también presenta problemas como el poder determinar el orden correcto de deposición en una cueva, por lo cual hay que hacer un trabajo muy meticuloso.

Los especialistas aceptan admitir públicamente que el margen de error es de +-12.000 años para una muestra de 150.000 y de +- 25.000 años para una de 400.000.

Pero el catedrático de arqueología Colin Renfrew tuvo el valor de reconocer que <<En la práctica, la inexactitud puede ser mayor de lo que hacen pensar estas cifras>>.

 

TORIO-PLOMO: Th232 da Pb208 + 6He4, vida media 13.900 m.a. (m.a. = millones de años). Por una u otra razón, este método da resultados dispares, por lo que nunca se consideran definitivos.

 

SAMARIO-NEODIMIO: Este método de datación es uno de los más recientes usados en geocronología. El método del samario-neodimio puede ser un sustituto del método rubidio-estroncio para edades muy antiguas donde los resultados del rubidio-estroncio no sean claros.

Este método se utiliza específicamente para medir rocas más antiguas de mil millones de años, y ya se ha utilizado para medir edades de cien millones de años.

 

HUELLAS DE FISIÓN: Esta técnica es usualmente utilizada como soporte de validación de otros métodos de datación, en particular del Potasio – Argón (en Olduvai, la datación de huellas de fisión confirmó la validez de los resultados obtenidos previamente por el Potasio – Argón).

Se ha usado para asistir en dataciones de 40.000 a 1 millón de años, intervalo no cubierto por las técnicas del carbono 14 y del potasio-argón

La fisión es inducida con irradiación controlada en un reactor nuclear. Esta fisión inducida junto con la espontánea de un isótopo del uranio existente en gran cantidad de rocas y minerales, generan en los materiales ciertos daños en forma de trayectorias llamadas huellas de fisión. Estas huellas serán contadas con un microscopio óptico, previo tratamiento con ácido para mejorar la visibilidad. Con la información de la fisión espontánea y la inducida una edad puede ser calculada.

Puede utilizarse para determinar fechas entre 300.000 y 2.500.000 años, incluyendo materiales como el vidrio natural, piedras y las inclusiones minerales en las cerámicas.

Sin embargo, las rocas sometidas a altas temperaturas o a bombardeo de rayos cósmicos pueden producir fechas erróneas.

C. Renfrew admite que: <<en condiciones favorables, el error inherente al método es del orden del ± 10% (una desviación típica), siempre que se hayan contado al menos 100 huellas>>.

 

DATACION ARQUEO-MAGNÉTICA (paleomagnetismo): El Paleomagnetismo es la disciplina que, enmarcada dentro del Geomagnetismo, se encarga del estudio del campo magnético de la Tierra (o de cualquier otro cuerpo planetario) en el pasado. El hecho de que se pueda estudiar el pasado de un campo potencial, se debe a que el campo geomagnético al contrario de otros campos, como el gravitatorio, puede quedar grabado en las rocas a través de varios procesos físico-químicos.

El hecho de que en algunos lugares existan estructuras geológicas donde la imantación registrada está orientada hacia el Polo Sur Geográfico, indica que el campo magnético de la Tierra sufre periódicas inversiones. En 3,6 millones de años ha habido 9 inversiones de la posición de los polos magnéticos Estas inversiones suelen completarse en varios miles de años; siendo sus causas completamente desconocidas.

Entre los más importantes descubrimientos gracias al paleomagnetismo podemos citar el movimiento de las placas tectónicas de la Tierra (deriva continental).

C.Renfrew expone: <<La datación arqueo magnética (o paleo magnética) ha sido hasta ahora de escasa utilidad en la arqueología, debido en parte a que no se han realizado trabajos suficientes en las distintas regiones.(…) las variaciones regionales en el campo magnético global significan que se necesita una secuencia directora independiente para cada región>>.

 

RACEMIZACION DE AMINOACIDOS: Es un método de datación química que consiste en la conversión de un compuesto L-aminoácido a un D-aminoácido o viceversa y permite datar muestras orgánicas hasta el Paleolítico Medio.

La racemización, como toda reacción química, se basa en la ecuación de Arrhenius. Esta ecuación, indica que la velocidad de la reacción química se acelerará cuanto más alta sea la temperatura; es decir, que contra más se enfríe el aminoácido, más lenta será la reacción y viceversa.

Por tanto, la racemización depende de la temperatura y puede provocar errores en la datación de restos, como los del hombre de Del Mar y la mujer de Sunnyvale.

Ambos casos ocurridos en las costas de California. Los cuerpos del hombre Del Mar y de la mujer de Sunnyvale fueron fechados mediante el método de la racemización de aminoácidos y recibieron una edad: el primero de 48.000 años y la segunda de 70.000 años.

Para demostrar la veracidad de la fecha con el método de la racemización se llevó a cabo unas pruebas por datación radiométrica de la serie uranio/plomo que dieron como resultado: para el esqueleto de Del Mar una antigüedad de 11.000 años y de 8.000 o 9.000 años para el esqueleto de Sunnyvale. Aunque por último se hizo la prueba del carbono-14 que dio una edad a las muestras de 4.400 años.

 

TERMOLUMINISCENCIA: La técnica arqueológica de fechar cuarzo se le llama datación por termoluminiscencia. La radiación de la tierra desde el espacio (los rayos cósmicos) produce cambios en la estructura cristalina del cuarzo que se acumula con el tiempo. Cuando se calienta cuidadosamente el cuarzo, la estructura cristalina vuelve a la normalidad, pero cuando lo hace, emite luz. Cuanto más tiempo han sido radiados, más luz emiten los granos de cuarzo.

Al medir las longitudes de onda, y compararlas con elementos previamente datados, se puede obtener el tiempo que ha estado expuesto a la intemperie el cuarzo, uno de los elementos más comunes de la corteza terrestre.
Según C. Renfrew: <<la termoluminiscencia sigue teniendo varios problemas y sus fechas pocas veces tienen un margen de error inferior al 10%. Sin embargo, el método de la TL es, por lo general, el más útil en aquellas circunstanciasen que no se puede aplicar la datación radio-carbónica>>.

 

RESONANCIA ELECTRONICA DEL SPIN: Éste método, menos sensible que la termoluminiscencia (según C. Renfrew) y relativamente reciente, permite contar los electrones atrapados en un hueso o una concha sin el calentamiento necesario para la termoluminiscencia. El número de electrones atrapados indica la edad del ejemplar.

El objeto a datar se coloca en un fuerte campo magnético. La energía absorbida por el objeto a medida que varía la fuerza del campo magnético proporciona un espectro a partir del cual se puede contar la cantidad de electrones atrapados.

Otras aplicaciones de ESR son la localización de la cantera de origen de mármoles, la determinación de los efectos de la incorporación de metales en vidrios antiguos o la determinación de la temperatura a la cual se cocieron cereales prehistóricos.

 

ESPECTROMETRIA DE MASAS (AMS): Es una técnica experimental que permite la medición de iones derivados de moléculas. En general, a mayor velocidad de erosión, mejor sensibilidad, por lo que, a corriente alta, el haz primario de iones de alta energía es el ideal.

Su uso ha permitido ampliar el campo de acción de las mediciones por Carbono 14. De hecho, La Arqueología ha dado el mayor empuje a la técnica, gracias a las mejoras que se han podido introducir en la medida de 14C para realizar la datación.

Se le han encontrado aplicaciones diversas a esta técnica como: Geología, Biomedicina, Astrofísica, Arqueología, Física nuclear, Medio ambiente, etc.

 

RODINIA: Rodinia (del ruso родина, ródina, patria) fue un súper-continente que existió hace 1.100 millones de años, durante la Era Neoproterozoica, reunía gran parte de la tierra emergida del planeta. Empezó a fracturarse hace 800 millones de años debido a movimientos magmáticos en la corteza terrestre, acompañados por una fuerte actividad volcánica.

La existencia de Rodinia se basa en pruebas de paleomagnetismo que permite obtener la paleolatitud de los fragmentos, pero no a su longitud, que los geólogos han determinado mediante la comparación de estratos similares, actualmente muy dispersos.

Rodinia comenzó a formarse hace alrededor de 1.300 millones de años a partir de tres o cuatro continentes preexistentes, un acontecimiento conocido como la Orogenia Grenville. La ausencia de fósiles con concha o esqueleto y de datos paleo-magnéticos fiables, hacen el movimiento de los continentes en el Precámbrico inciertos. Una posible reconstrucción del anterior súper-continente es Columbia, aunque no existe ninguna certeza sobre si Columbia realmente existió.

Rodinia probablemente se centraba al sur del ecuador. Puesto que la Tierra en ese momento experimentaba la glaciación del Período Criogénico y las temperaturas eran al menos tan frías como actualmente, gran parte de Rodinia pudo haber estado cubierta por glaciares o en el casquete de hielo del Polo Sur. El interior del continente, distante de los efectos moderadores del océano, era probablemente estacionalmente muy frío (clima continental). Rodinia estaba rodeado por el súper-océano que los geólogos denominan Mirovia (de Mir, la palabra rusa que significa «paz»).

En contraste con la formación de Rodinia, los movimientos de las masas continentales durante su ruptura se entienden bastante bien. Pruebas de amplios flujos de lava y de erupciones volcánicas durante el límite Precámbrico-Cámbrico, especialmente en Norteamérica, sugieren que Rodinia comenzó a fragmentarse a más tardar hace 750 millones de años, según las dataciones oficiales.

La separación final de los continentes creando nuevos océanos y expandiendo el fondo oceánico, lo que produce rocas menos densas, probablemente incrementó el nivel del mar por desplazamiento de agua del océano. El resultado fue un mayor número de océanos de aguas someras.

Los científicos encuentran diferentes evidencias de que la tierra era un planeta totalmente helado, hace 750 millones de años, justamente en la época de la fragmentación de Rodinia, con una temperatura de -20 grados en el ecuador y de -80 en los polos. Este hecho, ha llevado a los geólogos a pensar que el clima de Rodinia se calentó durante su ruptura, para después volver a enfriarse a temperaturas extremas.

Ese congelamiento extremo sólo habría terminado en la época aproximada de la explosión cámbrica, cuando la vida apareció extendiéndose por todo el planeta.

La posibilidad de que las diferentes evidencias de depósitos glaciares anteriores a la época de Rodinia, e incluso posteriores, mostrasen que el planeta ya estaba rodeado de hielo desde mucho antes de esos 750 millones de años, no ha sido planteada por los geólogos.

La posibilidad de que el planeta Tierra viajase por el espacio en forma de bola congelada si es aceptado, aunque, únicamente, desde la perspectiva que ese viaje se dio dando vueltas la Tierra alrededor de un Sol que calentaba un 6% menos que actualmente.

La constatación de la existencia de depósitos glaciales proterozoicos, es decir, de la época de Rodinia, data de 1871 con la publicación de los estudios de Thomson sobre yacimientos escoceses. Desde entonces se sucedieron los hallazgos de nuevos yacimientos en distintas partes del mundo.

Se propone al geólogo Sir Douglas Mawson (1882-1958) como la primera persona en hablar de una glaciación global, para entonces ya se habían publicado casi treinta artículos sobre nuevos yacimientos. Este explorador antártico descubrió depósitos de tillitas en el sur de Australia a los que, de acuerdo a la creencia de una distribución continental inmutable, atribuyó erróneamente un origen ecuatorial y en consecuencia propuso una glaciación de magnitud global.

 

PANNOTIA: Según estudios geológicos, la fragmentación del súper-continente Rodinia y la deriva de sus fragmentos llevó a la formación eventual de un nuevo súper-continente que ha sido denominado Pannotia.

Este nuevo súper-continente se formó hace unos 600 millones de años hasta hace unos 540 millones de años, a finales del período Precámbrico, siempre según dataciones oficiales, es decir, para desintegrarse poco antes de la denominada <<explosión cámbrica>>. Tras su fragmentación, los pedazos acabaron formando el nuevo súper-continente Pangea.

 

PANGEA: Ese es el nombre que recibe el súper-continente que existió al final de la era Paleozoica y comienzos de la Mesozoica que agrupaba la mayor parte de las tierras emergidas del planeta. Se formó por el movimiento de las placas tectónicas, que hace unos 300 millones de años unió todos los continentes anteriores en uno solo; posteriormente, hace unos 200 Millones de años, comenzó a fracturarse y disgregarse hasta alcanzar la situación actual de los continentes, en un proceso que aún continúa.

Este nombre aparentemente fue usado por primera vez por el alemán Alfred Wegener, principal autor de la teoría de la deriva continental, en 1912. Procede del prefijo griego “pan” que significa “todo” y de la palabra en griego “gea” “suelo” o “tierra”  (Γαῖα Gaĩa, Γαῖη Gaĩê o Γῆ Gễ). De este modo, quedaría una palabra cuyo significado es “toda la tierra”.

Se estima que Pangea se formó a finales del período Carbonífero (hace aproximadamente 300 millones de años) cuando los continentes, que antes estaban separados, tras la fragmentación del breve súper-continente anterior llamado Pannotia, se unieron de nuevo, formando un solo súper-continente rodeado por un único mar, Panthalassa.

Pangea empezó a fragmentarse entre finales del Triásico y comienzos del Jurásico (hace aproximadamente 200 millones de años), producto de los cambios y movimientos de las placas tectónicas.

El proceso de fragmentación de Pangea, según los geólogos, aconteció en varias fases, la primera de las cuales, al principio-mitad del Jurásico, implicó la separación de Norteamérica de África, al tiempo que se creaba el océano atlántico.

Este océano no se abrió uniformemente, sino que el desplazamiento comenzó en el Atlántico Norte-Central; el Atlántico sur no se abriría hasta el Cretáceo. Laurasia comenzó a rotar hacia la derecha y se movió hacia el norte con Norteamérica al norte, y Eurasia al sur. El movimiento de Laurasia en favor de las manecillas del reloj también condujo al cierre del océano Tetis. Mientras tanto, en el otro lado, en África, se formaron nuevas grietas a lo largo de los márgenes adyacentes de África, de Antártida y del este de Madagascar, lo que conduciría a la formación del océano Índico, que también se abriría durante el Cretáceo.

Según los geólogos, a partir de los métodos de datación tradicionales, la segunda fase importante de la desintegración de Pangea comenzó al inicio del Cretáceo (hace 150-140 millones de años), cuando el súper-continente Gondwana se dividió en cuatro continentes más pequeños (África, Sudamérica, India y Antártida-Australia). Hace cerca de 200 millones de años, el continente de Cimmeria, según lo mencionado arriba (“la formación de Pangea”), chocó con Eurasia. Sin embargo, a la vez que se producía esta colisión, se formó la nueva zona de subducción que se denomina fosa de Tetis. Esta fosa produjo la subducción de la dorsal oceánica de Tetis, responsable de la expansión del océano Tetis. Esta subducción probablemente causó que África, la India y Australia se movieran hacia el norte. Al inicio del Cretáceo, la Sudamérica de hoy, y África, finalmente se separaron de Gondwana (es decir, se separaron de la Antártida, India y Australia), causando la apertura de un “océano Índico del sur”.

En el Cretáceo medio, Gondwana se fragmentó para abrir el Océano Atlántico del sur mientras Sudamérica comenzó a moverse hacia el oeste alejándose de África.

La separación definitiva de África y Sudamérica, así como los movimientos de la India, Madagascar, Nueva Zelanda, Nueva Caledonia y Australia son considerados un proceso lento por los geólogos, mientras que los defensores del creacionismo defensores de la <<teoría de la hidroplacas>>, consideran que fue un proceso rápido como consecuencia del diluvio bíblico. Si la propuesta creacionista fuese cierta, eso implicaría reconocer erros amplios en los métodos de datación radiométrica usados habitualmente, así como reconstruir toda la escala geológica, y rechazar la forma tradicional de entender el mundo, según la teoría de la evolución. Por ello, los geólogos rechazan radicalmente que el proceso de separación continental pudiera haber sido rápido.

Según la versión geológica oficial, el Atlántico del sur no se desarrolló uniformemente, se separó de sur al norte como una cremallera. Así también al mismo tiempo, Madagascar y la India comenzaron a separarse de la Antártida y se movieron hacia el norte, abriendo el océano Índico. Madagascar y la India se separaron hace aproximadamente de 100 a 90 millones de años durante el Cretáceo tardío. La India continuó moviéndose hacia el norte con dirección a Eurasia a una velocidad de 15 centímetros por año (considerado un record de movimiento tectónico), cerrando el océano Tetis, mientras que Madagascar se detuvo y encallo con la placa Africana. Nueva Zelanda y Nueva Caledonia comenzaron a moverse desde Australia hacia el este en dirección del Pacífico, abriendo el Mar del Coral y el Mar de Tasmania. Desde entonces, han sido islas independientes.

 

DRYAS RECIENTE: El Dryas Reciente o Joven Dryas (Younger Dryas) fue una breve (de 1.300 ± 70 años de duración) fase de enfriamiento climático a finales del Pleistoceno, entre 12.700 y 11.500 años atrás.

Según los geólogos, hay indicios del impacto de un cometa llamado “Clovis” hace 12.900 años en América del Norte, que según una hipótesis reciente, podría haber iniciado el enfriamiento del Dryas Reciente.

Para los geólogos es difícil de determinar si el Dryas Reciente tuvo un alcance global, puesto que no existe una definición precisa de esta fase en todos los registros. En el oeste de Europa y Groenlandia, el Dryas Reciente es un período frío bien determinado.

De hecho, la verificación de que un meteorito provocó el fin de paleolítico, se debe a un grupo de investigadores de la Universidad de Cincinnati, que cree que un cometa que rozó la atmósfera de nuestro planeta o un asteroide que se estrelló contra su superficie causó una combustión a escala global que alteró el curso de la historia de la Tierra. Los científicos no saben exactamente de qué se trata, pero creen que ese evento provocado por algo llegado del espacio puso el punto final a la última edad de hielo.

Para el geólogo Kenneth Tankersley y su equipo, que han estudiado el evento, no fue la colisión cósmica la que directamente extinguió a los mamuts y otras especies, pero sí provocó un cambio drástico en su entorno que hizo el resto. «El clima cambió rápida y profundamente. Y coincidiendo con ese cambio climático global muy rápido se produjeron las extinciones en masa».

Para los científicos las evidencias de que un meteorito puede haber caído en la Tierra en esa época se basa en el estudio de capas geológicas consideradas abiertamente de esa época, que ha mostrado que algo pasó lo suficiente cerca de la Tierra para derretir la roca y provocar otros diferentes fenómenos geológicos.

De todas las evidencias, la más impactante es el hallazgo de esférulas de carbono en 17 yacimientos en 4 continentes, que son pequeños trozos de carbón que se forman cuando las sustancias se queman a temperaturas muy altas. Las esférulas presentan características que indican su origen, ya sea la quema de carbón, la caída de rayos, incendios forestales o algo más extremo. Tankersley dice que las que están en su estudio solo podrían haber sido formadas por la combustión de roca.

Según la investigación, la cantidad de esférulas se estima en 10 millones de toneladas métricas, lo que para el investigador significa que cualquier cosa que golpeó la Tierra lo hizo a escala masiva. «Es poco probable que un incendio o una tormenta dejaran una tarjeta de visita geológica tan inmensa, que abarca unos 50 millones de kilómetros cuadrados», explica.

Otros hallazgos importantes incluyen micro-meteoritos, pequeños trozos de meteoritos o partículas de polvo cósmico que se han puesto en contacto con la superficie de la Tierra; nanodiamantes, diamantes microscópicos que se forman cuando una fuente de carbono se somete a un impacto extremo -a menudo se encuentran en los cráteres de meteoritos-, y lonsdaleíta, un tipo raro de diamante, también llamado un diamante hexagonal, que solo se encuentran en zonas como cráteres de meteoritos.

Para los investigadores, las consecuencias del impacto provocaron un brusco y temporal descenso de las temperaturas por causa del polvo y gas tóxico que llevó a la repentina extinción de algunas especies de animales, entre ellos los mamuts.

Los seres humanos habrían sobrevivido <<emigrando>> a lugares menos problemáticos y adaptándose a las circunstancias.