Manzana de Adán | October 22, 2017

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Presentación

¿Conocemos realmente nuestro pasado? ¿Puede probarse la historicidad del Génesis bíblico? ¿Puede resolverse la controversia entre CREACIONISTAS y EVOLUCIONISTAS?

 

Es habitual escuchar que el desconocimiento del pasado impide a los hombres el conocer su presente y el prepararse debidamente para el futuro, pero …… ¿conocemos realmente nuestro pasado?

 

En general, los seres humanos defienden, cada uno a su modo, que el pasado no es desconocido.

 

Basándose en la interpretación de diferentes evidencias, los científicos defienden celosamente que la humanidad surgió a partir de un largo proceso evolutivo del mismo modo que el resto de los seres vivos, y los historiadores completan la precisa exposición de nuestro pasado iniciada por biólogos, paleontólogos y arqueólogos.

 

Ya los teólogos abrazan con determinación la interpretación de textos supuestamente revelados, rechazando en muchos casos muchas de las evidencias científicas presentadas por la ciencia, puesto que la interpretación científica se opone radicalmente a su particular visión de nuestros orígenes.

 

En el fondo del debate se esconde el motivo principal del conflicto, muchas personas luchan denodadamente por superar siglos de creencias, equiparando el monoteísmo al politeísmo de la antigüedad.

 

Así, la guerra intelectual entre las diferentes posturas es un hecho, que tiene como fondo los esfuerzos del ser humano por superar intelectualmente siglos de religiosidad, ya que muchos de los conflictos que la humanidad ha sufrido en los últimos siglos son consecuencia del duro enfrentamiento entre las diferentes creencias religiosas. Pero …… ¿Es posible llegar a un entendimiento?

 

La búsqueda de un entendimiento entre las partes enfrentadas no es algo que haya preocupado a la humanidad, debido a la radicalidad de ambos bandos, ya que la humanidad ha tendido a polarizarse escogiendo uno de los bandos según el criterio personal de cada uno, y la fuerza de convencimiento de cada uno de los oponentes.

 

Por parte de los teólogos más radicales es inaceptable que la particular interpretación de los textos sagrados sea mínimamente cuestionada. Por ello, se rechazan habitualmente los hallazgos paleontológicos, y las abundantes evidencias arqueológicas sólo son defendidas cuando sirven para apoyar las interpretaciones religiosas tradicionales.

 

Por el contrario, muchos intelectuales defienden que la interpretación de las evidencias científicas prueba que las creencias religiosas son una ficción, y equiparan esa ficción a los mitos y leyendas de la antigüedad.

 

Así, ambos grupos saben que el hallazgo de un entendimiento llevaría al duro reconocimiento de haber defendido algunas ideas equivocadas y de las implicaciones de dicho reconocimiento. Y es que, un entendimiento entre ambas partes sólo podría existir en un punto intermedio inmutable, la realidad de un Dios consciente como creador e generador de todo lo existente, y la aceptación de los teólogos de muchas evidencias científicas que se oponen a su interpretación tradicional de los textos revelados.

 

Ahora bien, ¿es posible demostrar la realidad de un Dios consciente y creador?

 

La presente obra “La manzana de Adán” prueba que se puede demostrar la realidad de Dios. En otras palabras, Dios existe y puede probarse.

 

Pero ¿cómo? No es difícil responder que la filosofía no sirve para ello, pues únicamente a través del debate y del intercambio de ideas, es imposible llegar a un entendimiento en muchas áreas del conocimiento humano. También es fácil admitir que la ciencia no puede responder esa pregunta, pues … ¿cómo podría el hombre reducir al Dios eterno, al espíritu puro que supuestamente ha creado la materia y las leyes del universo, pero que no está sometido a ellas, a las condiciones físicas necesarias para someterlo a observación y estudio experimental demostrando así su realidad, tal y como se hace habitualmente en los laboratorios?

 

Sin embargo, muchos admiten que …….. la demostración de la historicidad de todas las afirmaciones que se realizan en los textos supuestamente revelados, impediría continuar negando la realidad de un Dios creador.

 

Lógicamente, el texto más conflictivo, y que pondría punto final a este complejo debate, es el relato del Génesis bíblico, en el cual se describe que Dios creó el universo, y dentro de éste el planeta Tierra, y que en él fueron dejados dos especímenes de una nueva especie, hechos a imagen y semejanza de su creador, que generarían la humanidad actual.

 

Según el relato bíblico, tras la creación de dichos seres, una serie de acontecimientos llevó a los seres humanos a extenderse por el planeta poblándolo, sin que por ello el Creador abandonase a los hombres, sino que a lo largo de los siglos se estableció un estrecho vínculo entre ambos, para lo cual tuvieron un importante papel otros seres creados que conocemos con el nombre de “ángeles”, palabra que significa únicamente “mensajeros”.

 

Una de las preguntas que surge de la lectura de dicho relato es …… ¿Dónde se encuentran las evidencias arqueológicas o paleontológicas de dichos hechos?

 

La presente obra “La manzana de Adán” muestra con detalle abundantes evidencias arqueológicas y paleontológicas.

 

La respuesta a esta pregunta es fundamental para acabar de una vez por todas con el belicoso debate actual entre religión y ciencia. Pues, conociendo exactamente donde se encuentran los restos humanos descritos en el relato bíblico (Adán, Eva, Caín, Abel, Set) no habría mas motivo para continuar negando el carácter de texto revelado de la Biblia.

 

Pero, es imposible responder ese “enigma” desde la radicalidad de la interpretación teológica tradicional, así como desde la interpretación paleontológica que se defiende actualmente, aunque también es imposible realizarla sin utilizar las evidencias que proporciona la ciencia.

 

Así, la presenta obra defiende que la respuesta a este enigma no sólo es posible, sino que la presentación de estas evidencias paleontológicas y arqueológicas genera, inevitablemente, la aceptación de un torbellino de nuevos datos ofrecidos por las diferentes mitologías del pasado y despreciados hasta hoy, que, sin duda, revolucionará toda la visión que tenemos de nuestro pasado.

 

Para la realización de la presente obra se han tenido en cuenta los estudios de algunos de los mejores especialistas en el campo de la paleontología y la arqueología mundial, así como genetistas, lingüistas, geólogos, y los textos originales de las diferentes tradiciones religiosas, así como de las diferentes mitologías. De hecho, la bibliografía que se expone al final de la obra, únicamente refleja una parte de las referencias citadas a lo largo del libro, en innumerables y extensas notas, entre las que se encuentran revistas de prestigio internacional como “Science” y “Nature”.

 

Lógicamente, antes de su divulgación, la presente obra fue confrontada a una revisión. En consecuencia el libro fue ofrecido a dos intelectuales para una previa análisis crítica: Un profesor de filosofía (agnóstico) que estuvo mas de un año revisando cuidadosamente el texto y realizando importantes críticas al contenido, y una profesora de la universidad de teología protestante de España (IBSTE). Pero aunque el libro “La manzana de Adán” se encuentra listo para su publicación, la obra no esta cerrada a cualquier crítica constructiva o nuevos descubrimientos científicos que futuramente pudieran mejorar el contenido, o su presentación.

 

Actualmente, el texto de “La manzana de Adán” se encuentra siendo traducido al inglés por traductores profesionales, en São Paulo (Brasil), con vistas a una amplia divulgación en lengua inglesa.

 

Agradezco el precioso tiempo que ha dedicado a la lectura de estas líneas, como breve introducción a la obra “La manzana de Adán”.

 

Dan de Barna.